El desarrollo de infraestructura para energías renovables exige una mirada capaz de integrar viabilidad técnica, responsabilidad ambiental y protección efectiva de la biodiversidad. Es por eso que, ORBE Ambiental & Legal desarrolló, los planes de rescate y relocalización de cactáceas protegidas de dos proyectos fotovoltaicos, ubicados en la región de Atacama.
Aunque se trata de dos proyectos diferentes, ambos comparten territorio, especies objetivo y un propósito común: proteger la flora nativa presente en las áreas donde se desarrollarían las obras, aplicando medidas concretas antes del inicio de la construcción. El resultado fue la recuperación y relocalización exitosa de 173 ejemplares vivos, con una supervivencia del 100% en los primeros monitoreos realizados después de la relocalización.
El trabajo se enfocó en tres cactáceas nativas clasificadas en categoría de conservación: Cumulopuntia sphaerica, Eulychnia acida y Miqueliopuntia miquelii.
En un ecosistema desértico, donde las especies requieren de una adaptación específica para tolerar las condiciones ambientales exigentes, su manejo requiere planificación, conocimiento especializado y una ejecución cuidadosa en terreno.

| Descriptor | Detalle y/o Resultado |
| Proyectos relacionados | 2: Parque Fotovoltaico |
| Superficie total de rescate | Aproximadamente 190 hectáreas |
| Superficie total de relocalización | Aproximadamente 10 hectáreas |
| Cactáceas vivas rescatadas y relocalizadas | 173 individuos |
| Especies de interés | 3 especies nativas de cactáceas en estado de conservación |
| Resultado del primer monitoreo post-relocalización | 100% de supervivencia |
| Periodo principal de ejecución | Febrero y marzo de 2026 |
Una estrategia ambiental aplicada a dos proyectos
En el primero proyecto, el área de trabajo comprendió aproximadamente 109 hectáreas, con una zona de relocalización de 5,6 hectáreas. En el segundo, el área de intervención alcanzó cerca de 81 hectáreas y se utilizó una superficie receptora de aproximadamente 4,2 hectáreas. En ambos casos, los espacios de relocalización fueron definidos previamente en sectores cercanos por presentar condiciones similares de suelo, pendiente, topografía y exposición respecto de los lugares donde se encontraban originalmente las plantas.
La relocalización no consiste solo en trasladar una planta, involucra conservar las condiciones que favorecen su establecimiento, respetar su biología y mantener una trazabilidad cuidadosa durante todo el proceso.
El desafío consistió en compatibilizar el avance de los proyectos de generación de energía renovable con el resguardo de especies nativas presentes en un territorio de características desérticas. ORBE abordó ambos planes con metodologías ya probadas e implementadas, adaptando las decisiones de manejo a las características del lugar, las condiciones de cada ejemplar y a las particularidades de cada especie.

Rigurosidad desde el diagnóstico hasta el trasplante
El proceso comenzó con un recorrido detallado por las áreas de rescate para identificar los ejemplares y evaluar su estado general. Cada planta fue revisada, registrada y marcada para facilitar su seguimiento durante el rescate, el traslado, relocalización y los monitoreos posteriores. También se identificó su orientación original, un cuidado que permitió ubicar de manera adecuada al momento de la plantación.
La extracción se definió según el tamaño, la morfología y las condiciones de cada cactácea. Cuando fue posible, se retiró el ejemplar completo protegiendo sus raíces; en otros casos, especialmente cuando el tamaño o la estructura de la planta lo hacía recomendable, se trabajó mediante esquejes seleccionados en buenas condiciones. Luego, las cactáceas fueron trasladadas a un espacio protegido durante al menos 15 días, donde se controló su exposición y se trataron sus cortes para favorecer la cicatrización y prevenir infecciones.
Una vez finalizado el periodo de acondicionamiento, los ejemplares fueron llevados a sus áreas de relocalización y plantados en sectores con características semejantes a las de su hábitat original. Para favorecer su establecimiento se utilizaron enraizantes, una mezcla de compost y tierra local, además de riegos iniciales controlados. La distribución de las plantas también buscó respetar los patrones naturales de distribución observados en cada especie.
Resultados que reflejan una gestión efectiva
La operación del primer proyecto culminó con 61 ejemplares vivos rescatados y relocalizados, mientras que en el segundo alcanzó 112 ejemplares vivos rescatados y relocalizados. En conjunto, ORBE se ocupó de rescatar, trasladas y relocalizar exitosamente 173 cactáceas nativas.
Los primeros monitoreos post-relocalización confirmaron una supervivencia del 100%. La última revisión realizada en julio de 2026 verificó que los ejemplares se encuentran vivos, turgentes, en buenas condiciones de hidratación y con buena adaptabilidad a la relocalización. En ambos sectores de relocalización, se ha constatado en los diferentes monitoreos un buen estado de salud de las plantas, estabilidad y turgencia, sin mortalidad registrada en las etapas críticas de manejo.
Más allá de las cifras, estos resultados muestran el valor de planificar el rescate de flora desde las etapas previas a la construcción y de contar con especialistas capaces de transformar un compromiso ambiental en una acción concreta, medible y verificable.
Gestión ambiental con participación territorial
El caso también incorporó una dimensión social relevante. El equipo de ORBE trabajó con personal local capacitado, incluyendo integrantes de la Comunidad Indígena Diaguita Chipasse Aspha de Vallenar. Esta participación fortaleció la ejecución de las labores en terreno y aportó un componente de vinculación con el territorio, demostrando que una gestión ambiental de calidad puede integrar conocimientos técnico-científicos, locales y participación comunitaria.
La experiencia desarrollada, demuestra que es posible avanzar en proyectos energéticos con una gestión ambiental planificada, responsable y orientada a resultados. Obtener un 100% de supervivencia luego de trascurridos los cinco primeros meses críticos, refleja la importancia de trabajar con equipos especializados, que se hacen cargo de las distintas etapas que requiere este tipo de desafíos. La protección de la biodiversidad no es un obstáculo para el desarrollo, es parte integral de un propósito de sostenibilidad.

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